El efecto manada: Definición, ejemplos y consejos para evitarlo
El hombre, por su naturaleza, es un animal gregario, es decir, que tiende a vivir en colectividad. Esta colectividad suele tener ideas comúnmente aceptadas (el llamado saber popular), que en muchos casos son correctas, pero en algunos son erróneas, lo que nos lleva a cometer errores en nuestro razonamiento a causa del efecto manada.
¿Qué es el efecto manada?
El efecto manada, también conocido como “efecto de arrastre”, “bandwagon effect” o “efecto de la moda” es la tendencia a aceptar como válidos los razonamientos o las ideas de la mayoría sin analizar si son correctas desde un punto de vista lógico. Posiblemente el efecto manada sea el prejuicio cognitivo más común entre los inversores en bolsa.
Ejemplos de efecto manada
El efecto manada está presente en muchos aspectos de nuestra vida, aunque posiblemente no nos demos cuenta. Pudiera decirse que, el ejemplo más claro de este prejuicio cognitivo se observa en el mundo de la inversión en bolsa y de las finanzas en general es la creación de burbujas.
Partiendo de ideas como “internet es el futuro”, nació la burbuja puntocom. Del mismo modo, la burbuja inmobiliaria española surgió de ideas comúnmente aceptadas a la vez que erróneas como “los pisos nunca bajan”, “la inversión inmobiliaria es la más segura” o “se pagan solos con el alquiler”.
¿Cómo evitar el efecto manada?
El efecto manada pone a prueba nuestra capacidad de pensar de forma autónoma de lo que piensa la mayoría. Es decir, para evitar el efecto manada no está de más un poco de tozudez o terquedad, entendiendo ésta como la capacidad de ir en contra del pensamiento mayoritario.
La mejor forma de evitar el efecto manada es analizar el razonamiento que hay detrás del “saber popular” comúnmente aceptado. En estos casos, debemos preguntarnos:
¿En qué datos se basa?
¿Hay algún estudio científico que lo confirme?
¿Hay algún estudio científico que lo desmienta?
¿Esos estudios son rigurosos?
¿Tiene sentido desde un punto de vista lógico?
Recomiendo no olvidar esta frase cargada de sabiduría de Benjamin Graham, padre del value investing:
“Usted no tendrá razón ni se equivocará por el hecho de que la multitud no esté de acuerdo con usted. Tendrá razón porque sus datos y su razonamiento sean correctos”
Las Expectativas Racionales o Por Qué Ocurre lo Que Piensas
Dicen que lo que piensas es lo que te termina ocurriendo.
Hay quien cree que es por la ley de la atracción o el karma. Yo creo que es porque su actitud frente la vida condiciona sus relaciones con los demás, junto a sus expectativas.
Las expectativas son el cristal por el que vemos la vida. ¿Cómo si no entiendes que ante la misma jugada un fan de un equipo vea penalty claro mientras el otro ve un piscinazo del rival? ¿Cómo puede ser que una pareja tenga dos puntos de vista tan opuestos en una discusión?
4 formas en que las expectativas condicionan tu vida
Para que te hagas una idea de la influencia de las expectativas sobre tu manera de vivir la vida, déjame ponerte cuatro ejemplos contrastados.
1. Lo que esperas es lo que te ocurre
Para comprender cómo las expectativas racionales y las creencias afectan nuestra percepción, elprofesor Ariely se plantó con su equipo en la cafetería del Massachusetts Institute of Technology (MIT) y se puso a ofrecer cerveza gratuita a los estudiantes que pasaban por allí. Con una particularidad: la cerveza contenía vinagre balsámico añadido. Y la ofrecieron de tres maneras:
En la primera investigación no informaron a los participantes de que la cerveza contenía el vinagre.
En el segundo experimento les informaron antes de probarla.
Y en el tercero les informaron después de haberla probado.
¿Te imaginas el resultado? A los que se les informó después de que la hubieran probado les gustó tanto como a los que desconocían que contenía vinagre, mientras que a los que se les informóantes de probarla no les gustó en absoluto.
La moraleja es que si informas a alguien de que algo puede ser desagradable es probable que acabe viviéndolo así, no por su experiencia real sinó por sus expectativas racionales. Esto significa algo muy importante: tus expectativas condicionan tu percepción del mundo que te rodea.
Tus expectativas, en resumen, condicionan cómo vives tu vida.
Consejo: si vas a invitar a alguien al cine puedes conseguir que se lo pase mejor si le informas de que la película ha tenido buenas críticas. Pero no te pases porque si hay mucha diferencia entre lo que espera y lo que experimenta el fenómeno del contraste la magnificará y hará que la decepción sea mayor.
2. Las apariencias te condicionan
Las expectativas no sólo las conformas por tus experiencias y conocimientos. El atrezzo y laapariencia externa de algo también pueden modificar tus expectativas y, en consecuencia, cómo lo vives.
Es el caso de otro experimento en el MIT donde a dos grupos de estudiantes se les dio a probar el mismo café. Mientras el primer grupo puntuó alto el sabor del café, el segundo lo hizo más bajo.
¿Por qué pasó esto si el café era exactamente el mismo? Sencillamente porque al primer grupo de estudiantes les sirvieron el café en envases mucho más adornados y sofisticados.
Por ese motivo puede existir el famosísimo video del violinista Joshua Bell. La gente no espera que haya un renombrado violinista tocando en el metro con un Stradivarius de más de 3 millones de dólares así que no lo experimenta como tal. De la misma forma es probable que un violinista callejero te pareciera un gran maestro si se le hiciera tocar en el Carnegie Hall con la Filarmónica de Berlín.Consejo: si compras vino caro asegúrate de servirlo a tus huéspedes en un juego de copas bonitas. La última vez serví una ginebra de 30 euros la botella a mis invitados en unos vasos horrorosos y arruiné totalmente la experiencia.
3. La sociedad influye en tus expectativas
Fíjate en el cuadro de la Mona Lisa o en cualquier otra obra de arte. ¿Por qué su sonrisa es tan misteriosa? ¿Por qué el cuadro nos parece maravilloso si muchos no podemos discernir ni la técnica ni talento necesarios para crearlo? Pues porque sencillamente nos han dicho y nos han convencido de que es así.
En la ausencia de experiencia o de información buscamos indicadores sociales que nos ayuden a decidir cómo de impresionados estamos o deberíamos estar, y nuestras expectativas racionales se ocupan del resto.
4. Las expectativas causan el efecto placebo
El efecto placebo no es otra cosa que la aplicación práctica del poder de las expectativas, y puede llegar a condicionar tanto nuestra vida que el tema me daría para hacer una serie entera de posts.
Por ejemplo: en algunos estudios se ha comprobado como gran parte de los efectos de la cafeínason debido a las expectativas que tenemos con ella. Cuando se ha suministrado cafeína a gente sin que lo supiera, se ha comprobado que, de hecho, no afecta demasiado al sueño.
Cuidado con lo que esperas
Como has podido ver, las expectativas afectan todos los aspectos de tu vida. Llegan hasta el inconsciente para modificar cómo percibes tus experiencias vitales. Pero también tienen otras utilidades prácticas: te permiten entender una conversación en un lugar muy ruidoso o leer un mensaje de texto cuando faltan letras o están desordenadas.
Hay un dicho que dice “Afortunado el que nada espera porque nunca será defraudado“. Me parece un buen consejo si lo que queremos es vivir una vida objetiva y plana. Sin expectativas optimistasseguramente no disfrutaríamos tanto de la vida al gozar de cosas que, en realidad, no son tan maravillosas.
El peligro de no esperar nada es que, al final, quizás sea precisamente eso lo que consigamos.
El efecto halo es una tendencia que tenemos para simplificar y asociar una cualidad aislada a otras.
Cuando no tenemos suficientes datos para generar un juicio profundo sobre las personas tendemos a usar un prejuicio, es decir, efecto halo.
El efecto Halo es una forma de error en el proceso de información llamado "prejuicio cognitivo" o "distorsión cognitiva", y que afecta el modo de cómo percibimos la realidad. En otras palabras, es la tendencia de un observador a efectuar una evaluación tendenciosa (ya sea positiva o negativa) de otra persona, basándose en características que, si bien son notorias, no tienen relación o carecen de pertinencia respecto de lo que debe evaluarse de esa persona. Por ejemplo, si una persona es bonita tendemos a pensar que es más inteligente, buena gente o más limpia, o si una persona normal está en terapia psicológica y lo sabemos, nos inclinamos a ver indicios de patologías mentales en actos comunes y corrientes realizados por esa persona. El efecto Halo es un sesgo cognitivo que hace pensar que unas características limitadas se aplican al todo.
Experimento de Nisbett y Wilson
El término en sí fue acuñado por Thorndike en el año 1920 y surgió a partir de sus investigaciones en el ejercito cuando se percató de la tendencia de los o
ficiales a atribuir una serie de características positivas a sus superiores una vez que habían descubierto una sola cualidad positiva o al contrario, valorarlos negativamente a partir de una única cualidad negativa.
Nisbett y Willson realizaron posteriormente a Thorndike, un experimento en la Universidad de Michigan con dos grupos de estudiantes de psicología (118 en total).
A cada grupo se le mostró un vídeo de un profesor en clase, el mismo para ambos grupos, que se diferenciaba en su comportamiento.
En uno de los vídeos el profesor respondía a una serie de preguntas de forma cálida y amistosa.
En el segundo vídeo el profesor respondía las mismas preguntas que el primer vídeo pero lo hacía de forma fría y distante cabe mencionar que en estos vídeos su acento no fue cambiado.
Cuando se les pregunto al grupo de estudiantes si sus respuestas sobre el atractivo físico del profesor estaba influenciado por su conducta amable en clase, los estudiantes respondieron en su totalidad que no influía y continuaron convencidos de que su juicio sobre el atractivo del profesor era objetivo.
Por ello, se puede decir que “la primera impresión es la que cuenta”.
Hay que conocer el efecto halo y saber aprovechar sus ventajas, por ejemplo, a la hora de acudir a una entrevista de trabajo, pero al mismo tiempo hay que esforzarse por filtrar la información y defendernos de este sesgo cuando tenemos que realizar un juicio, ya sea a la hora de elegir pareja, o de las personas que nos rodean o, al realizar pequeñas compras...
Se ha vuelto viral una campaña contra la práctica de quienes chatean mientras están en la compañía de otras personas. Estas son sus características. ¿Quién no ha sufrido cuando la persona con la que está almorzando interrumpe la conversación para contestar un mensaje de texto, escribir un trino en Twitter o actualizar el estatus de Facebook? Muchos, y al parecer se trata de una de las costumbres sociales que más genera molestias hoy. A tal nivel ha llegado la molestia, que ha surgido una campaña internacional que pretende acabar con ese terrible hábito. Se le llama phubbing, una mezcla de las palabras inglesas phone (teléfono) y snubbing (despreciar).
El sitio web muestra una tendencia real. Estudios previos señalan que los adultos jóvenes, o sea entre 18 y 29 años, envían en promedio 110 mensajes de texto diarios y más de 3.000 mensuales, y reciben un número similar. El éxito de la campaña se debe, según le dijo Haigh a SEMANA, a que “toca una cuerda muy sensible de la sociedad acerca de un problema que necesitaba discusión”.
Haigh explica que la gente hace esto por muchas razones y aunque en algunos casos tienen excusas justificadas porque deben enviar un mensaje urgente, “la campaña va dirigida hacia los que practican esta actividad permanentemente, es decir los ‘phubbers’ seriales, aquellos que están en el teléfono solo para ver qué pasa en Facebook o para jugar Angry Birds”, dijo Haigh.
Este joven cree que a veces la gente comete esa falta de educación sin darse cuenta. Por eso la estrategia de la campaña consiste en darle un nombre al fenómeno y en señalar a quienes lo practican para que sientan vergüenza de su comportamiento.
En su sitio web y en Facebook hay una sección para subir fotos de personas atrapadas en flagrancia, desde anónimos, como una pareja de novios consultando el aparato en plena boda, hasta celebridades como Barack Obama, que no se salva de estos malos modales. También ofrece la opción de descargar afiches diseñados contra este comportamiento, como uno pensado para sitios de atención al público en el que se lee: “Mientras termina de actualizar su estatus atenderemos al cliente que está detrás de usted”.
Los expertos en etiqueta señalan que el phubbing es, sin duda, una falta de cortesía. El mensaje que envía quien asume esa actitud es que quienquiera que esté al otro lado del teléfono es más importante que la persona que tiene al frente. “En esos momentos no estamos valorando al otro”, dijo a SEMANA Maggie Jackson, autora del libro Distracted.
Haigh señala que es una paradoja pues el descortés se desconecta de la charla para favorecer la interacción con una persona ausente. “Esto es muy patán a no ser que ambos estén haciendo lo mismo”, dice el joven.
Curiosamente, un sondeo hecho por la multinacional McCann, la compañía donde Haigh trabaja como pasante, mostró que el 37 por ciento de los encuestados considera que es más descortés no contestar un mensaje de texto o un chat. Esto ha llevado a pensar que posiblemente la tecnología va a un ritmo muy rápido y no permite a los usuarios entender las implicaciones de su uso.
Tal vez por ello hay un resurgir de libros sobre etiqueta, así como de sitios web y blogs donde se resuelven dudas que van desde si es bien visto usar el iPod en un carro donde van otras personas hasta si se debe anunciar una enfermedad en Facebook. “El regreso de la etiqueta es en parte una respuesta a la descortesía de las relaciones que se tienen en la esfera digital”, explica Jane Pratt, editora en jefe de xoJane, un sitio dedicado al tema.
“Vivimos en un momento de ansiedad que refleja el constante cambio y la confusión en la tecnología y los códigos sociales”, dice Steven Petrow, quien ha escrito cinco libros de etiqueta, el último de los cuales está dedicado a los buenos modales y la tecnología.
Pese a todo lo anterior, muchos de los que practican el phubbing argumentan que esa etiqueta es anticuada pues la tecnología ha traído sus propias costumbres y reglas. Además, ellos tienen la capacidad de poner atención a dos asuntos al mismo tiempo.
Pero las investigaciones recientes muestran que los seres humanos no pueden hacer varias tareas simultáneamente. Clifford Nass, una autoridad en el tema, señala que aquellos que usan varios medios de comunicación al tiempo muestran muchos déficits cognitivos. “Básicamente son malos para casi todas las tareas”, dice.
Maggie Jackson señala que los seres humanos no pueden hacer multitareas excepto cuando se trata de rutinas muy sencillas, pero ese no es el caso de la comunicación, una habilidad altamente compleja. “Cuando una persona está cambiando constantemente su foco de atención entre dos actividades, los procesos cognitivos son más lentos, cometen más errores y tienen una menor capacidad de discernir qué es relevante en el contexto en el que se trabaja”, dice la experta.
Un experimento realizado por Andrew Przybylski, de la Universidad de Essex, Inglaterra, concluyó que discutir problemas íntimos e importantes cuando hay un teléfono celular cerca es peligroso para las relaciones personales, porque si el interlocutor mira o contesta el aparato, el o
tro se sentirá amenazado. “Se incrementa la idea de que eso que se está divulgando no se recibió con cuidado y empatía”, dice el experto.
Lo grave es que la gente está perdiendo información valiosa de la conversación pues, al enfocarse en un celular, no observa los gestos que le dan contexto a los diálogos. “Las personas que están muy ocupadas para tener conversaciones reales no están haciendo las conexiones emocionales importantes”, dice Sherry Turkle, autora de Alone Together.
La tesis de ese libro es que es posible estar constantemente involucrado en conversaciones instantáneas en el celular y aún sentirse solo. En entrevistas con adultos y niños, esta psicóloga del Instituto Tecnológico de Massachusetts encontró que todos se dejan atrapar por lo mismo: “Lo seductor del chat y el mensaje de texto, de tener el teléfono encendido y estar chequeando la lucecita roja en el BlackBerry es que cada cual quiere saber quién me está necesitando, quién quiere hablar conmigo”.
Muchos psicólogos creen que detrás de estos malos modales también se esconde un problema de adicción. Aunque mucho se ha debatido sobre qué significa exactamente ser adicto a un teléfono celular, a grandes rasgos señalan que muchas personas sienten el mismo síndrome de abstinencia de otras adicciones cuando no pueden usar ese aparato todo el tiempo. Algunos incluso llegan a sentir la vibración aunque no se haya activado. Así, no sorprende que la gente revise qué hay de nuevo en el celular cada cinco minutos.
Haigh no sabe si la campaña logrará detener del todo este fenómeno, pero sí espera al menos que la gente revalúe la manera como usa su teléfono en presencia de otras personas. Jackson aconseja hablar del tema con los colegas del trabajo, los amigos y los familiares para tratar de establecer normas en conjunto.
La idea es que todo esto pueda llevar a que la gente vuelva a disfrutar la compañía física de los otros. Los seres humanos no siempre se conectan de manera profunda pero si el celular deja de estorbar, dice Jackson, serán menos probables las conexiones superficiales y los malentendidos con amigos y familiares